Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.
No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros…
Archivo de Abril 2008
La promesa del Paráclito
Publicado en Cita el Abril 27, 2008 | Deja un Comentario »
Benedicto XVI en la ONU
Publicado en Mensajes el Abril 19, 2008 | Deja un Comentario »
ENCUENTRO CON LOS MIEMBROS DE LA ASAMBLEA GENERALDE LAS NACIONES UNIDAS
DISCURSO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
Nueva YorkViernes 18 de abril de 2008
Señor PresidenteSeñoras y Señores
Al comenzar mi intervención en esta Asamblea, deseo ante todo expresarle a usted, Señor Presidente, mi sincera gratitud por sus amables palabras. Quiero [...]
Después de la Resurrección
Publicado en Cita el Abril 6, 2008 | Deja un Comentario »
“Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, y al tercer día resucite.”
Y Jesús les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras… Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
Oración para la intercesión del Siervo de Dios
Publicado en Oración el Abril 4, 2008 | Deja un Comentario »
ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN DEL SIERVO DE DIOS EL PAPA JUAN PABLO II
En sufragio por Juan Pablo II
Publicado en Reflexión el Abril 3, 2008 | Deja un Comentario »
Como hace tres años, también hoy no ha pasado mucho tiempo desde la Pascua. El corazón de la Iglesia está aún profundamente inmerso en el misterio de la resurrección del Señor. En verdad, podemos leer toda la vida de mi amado predecesor, especialmente su ministerio petrino, bajo el signo de Cristo resucitado. Albergaba una fe extraordinaria en él, y con él mantenía una conversación íntima, singular e ininterrumpida.
En efecto, entre sus numerosas cualidades humanas y sobrenaturales tenía también la de una excepcional sensibilidad espiritual y mística. Bastaba observarlo cuando oraba: se sumergía literalmente en Dios y parecía que en aquellos momentos todo lo demás le resultaba ajeno. En las celebraciones litúrgicas estaba atento al misterio que se realizaba, con una notable capacidad de captar la elocuencia de la palabra de Dios en el devenir de la historia, en el nivel profundo del plan de Dios. La santa misa, como repetía a menudo, era para él el centro de cada jornada y de toda su vida. La realidad “viva y santa” de la Eucaristía le daba la energía espiritual para guiar al pueblo de Dios por el camino de la historia…